viernes, 23 de enero de 2015

Dar a conocer una marca, el primer paso

De nada sirve brillar más que tu competencia si permaneces oculto en un cajón bajo siete llaves. Las grandes agencias de comunicación apuestan por unos consejos sensatos si queremos dar a conocer un nuevo proyecto.
Qué haces, qué aportas, a qué público objetivo te diriges y de cuánto dinero dispones para invertir. El éxito o el fracaso de una empresa está relacionado con su plan estratégico de comunicación.
¿Conoces tu nicho de mercado?
No es una cuestión baladí. Muchas empresas fracasan porque ofrecen lo mismo que la competencia, no encuentran esa diferencia que les haga atractivos y necesarios para sus futuros clientes. Por mucho que se avance en los soportes publicitarios, en el vehículo para llegar al cliente, encontrar un espacio para nosotros y posicionarnos sigue siendo la clave.

Construir tu propia estrategia de comunicación
Llegó el momento de comunicar. ¿A quién? A los inversores por ejemplo. Y de manera constante. No nos podemos arriesgar a ofrecer información sobre nuestra empresa o producto de manera intermitente.
De cada paso deben ser conscientes las personas que pensamos son necesarias para que nuestro proyecto llegue a buen puerto. Comunicar, y comunicar bien es una manera de posicionarnos, de mostrar al otro que estamos trabajando, creciendo. En este punto, los empleados también formarán parte de esta misión. Todos deben saber qué ocurre y qué decisiones se toman.
La inversión
La inversión está relacionada con un plan de objetivos de comunicación realista y con un tiempo limitado. Una vez que partamos de esta posición podremos analizar nuestra audiencia (clientes potenciales, líderes de opinión...) definir cómo será nuestra relación con ella. A partir de ahí podremos fijar una medición de resultados y su posterior análisis.
¿Comunicamos?
La comunicación nunca debe ser unidireccional, en el entorno de la empresa se concentran grupos diversos: inversores, clientes, comunicadores. Nuestra misión debe ser potenciar la reputación, la mejora de la imagen de la marca y con ello, aumentar la cuenta de resultados.
En definitiva, que el consumidor se identifique con nuestro producto, el resto de público nos respete, y nuestra imagen sea transparente y resolutiva si surgiera algún conflicto. Transmitir solvencia es fundamental.