martes, 26 de abril de 2016

Los medios se arrepienten del mundo digital y vuelven a los brazos de la televisión

Hace tan solo unos años se anunciaba la muerte de la televisión y es que, la explosión del mundo digital estaba provocando una fuerte migración de los usuarios hacia estas plataformas y, con ellos, los marketeros, sus presupuestos y, como consecuencia, también los medios.
Y es que la esfera online se postulaba como la nueva mina de oro para los medios, pues ofrecía una vía alternativa de ingresos con enormes oportunidades frente a la patente debacle que estaban sufriendo los llamados medios tradicionales.
De esta manera, comenzaron a aparecer las cabeceras digitales de los diarios cuya pervivencia en la red y expectativas de ingresos abrieron la esperanza de muchos ante el temor que se había formado sobre el futuro de los medios.

Sin embargo, parece que ahora el panorama se vuelve a tornar algo gris (o casi negro) para los medios digitales pues, al mismo tiempo que las tasas publicitarias descienden también lo hacen los márgenes de ingresos poniendo en entredicho la tan venerada rentabilidad del espectro digital.
Y, aunque se prevé que el gasto total en este ámbito supere en 2019 al de la televisión, esta enorme inversión no es el mismo tipo de dinero que hasta ahora había sustentado a los medios tradicionales.
Los bajos márgenes son debidos a la excesiva oferta, la falta de efectividad, la dificultad de llegar a la audiencia a través de la pequeña pantalla cada vez más preeminente y la compra programática.
Y hasta ahora, los medios habían suplido ese problema con mayores tasas de tráfico que, sin embargo, ahora a medida que desciendo, aumentan los costes para atraerlo hacia las webs, costes que asume el medio y no los marketeros.
A esto se le añade el significativo impacto que están teniendo los ad blockers en los ingresos digitales y la monopolización de dos de las empresas más grandes del mundo, Facebook y Google que suman la mitad de toda la publicidad digital en EEUU dejando poco o nada para el resto. Así, aunque estas compañías cuentan con las mismas presiones publicitarias, tratan de darles respuesta con bajadas de precios que otros medios no pueden asumir.
En el entorno digital lo que determina el precio es el suministro y con una oferta tan grande, el modelo de negocio de los medios digitales se convierte en un juego a la baja de estrategias de contenidos.
El pánico que surge entre muchos editores ha llevado a las compañías a lanzarse de cabeza al terreno del vídeo, que, al fin y al cabo, no es más que una modalidad televisiva en un entorno digital (o, al menos, algo muy parecido).
Así, Vice acaba de lanzar junto a A&E un nuevo canal de televisión por cable; Dailymail.com comenzará a realizar programas en vídeos sobre celebridades; Twitter se ha asociado con la NFL para llevar a cabo proyectos en streaming; Mashable ha trasladado a parte de su staff para dedicarlo en exclusiva a la televisión; YouTube ha creado un servicio Premium para competir con Netflix y BuzzFeed ha anunciado su apuesta por la televisión lineal.
Y no sería extraño ver a muchas más compañías de medios sumarse al carro televisivo pues, al fin y al cabo, la "caja tonta" nunca ha dejado de ser rentable y, tal y como están las cosas, una vuelta a los orígenes podría ser una apuesta segura.