jueves, 9 de abril de 2015

Mucho hablar de cambio pero ¿qué va a permanecer dentro del sector en el futuro?

Diana Gavilán, profesora de la Universidad Complutense de Madrid ha presentado en el FOA 2015 una original ponencia titulada “Lo que el viento no se llevará” en la que ha hablado de la conducta del consumidor.
“En el futuro va a haber una mejor integración entre los canales físicos y online, la distribución se va a atomizar, vamos a tener muchos más datos sobre los consumidores y la experiencia mejorará a través de técnicas como la realidad aumentada”, ha destacado sobre el futuro de la publicidad Gavilán.

Destaca que hay que atender también lo que no va a cambiar como los mecanismos que explican la conducta de los consumidores. “Algo que es escaso se convierte en atractivo y deseable”, ha explicado, poniendo como ejemplo la publicidad y modelo de negocio de Booking.com o Amazon.
“Tampoco va a cambiar el principio de reprocidad ya que tendemos a devolver favores, a sentirnos en deuda y a que las devoluciones sean mayores que la deuda que la generó”, ha destacado. “No hay manera de expandirse sino generas ese sentido de reprocidad”, afirma, como modelo de funcionamiento en las redes sociales.
“La prueba social” es algo que va a permanecer, es decir, o que dicen los otros y por lo que muchas veces nos acabamos guiando. Otro de los mecanismos que no va a cambiar es el “efecto me gusta” ya que nos gustan las personas que nos dice cumplido y se nos parece. “Lo interesante es que cuando alguien me gusta tiendo a decorarlo, a hacer su mejor versión”, ha destacado Gavilán señalando que LinkedIn tiene un modelo de expansión basado en esta idea.
“Tampoco va a cambiar cómo percibimos el entorno ya que esta se basa en cinco sentidos que van a seguir siendo los mismos”. Ha señalado que la vista es uno de los sentidos principales a través de los que se puede llegar al consumidor aunque otros como el tacto son vitales a la hora de determinar la compra o el olfato que nos permite almacenar gran cantidad de información.
Ha destacado el uso de la música en publicidad como reclamo concluyendo que uno de los retos de esta “publicidad sensorial” es llegar a sobre cargar al usuario ya que estos valoran este tipo de reclamos pero no podemos saturar a nuestro cerebro. “En el futuro todo va a cambiar menos nosotros”.