martes, 1 de octubre de 2013

6 Razones para cambiar de vida emprendiendo

Nunca me ha gustado mucho hablar de mí como protagonista de algo, pero quizás en este preciso momento y en este sitio en particular tenga todo el sentido del mundo hacerlo.
Después de 16 años trabajando en la Administración Pública, y de ellos los 6 últimos siendo responsable de ayudar a emprendedores a poner en marcha sus proyectos me he decidido a emprender un nuevo proyecto personal y profesional.
Muchos me dicen que estoy loco por dejar, en los tiempos que corren y en medio de la peor crisis económica que ha vivido España, un puesto fijo en la Administración: bonito, superestable, sin estrés y os aseguro que muy bien pagado. Entonces … ¿Por qué lo he hecho?
Intentaré explicarlo en unas breves líneas que quizás puedan motivar a otros a seguir el mismo camino.
En junio de este año se cruzó en mi vida el proyecto ALENTIA.
ALENTIA es una red privada de inversores que pretende aglutinar a personas y empresas con capacidad de inversión y ofrecerles proyectos empresariales viables que necesitan financiación. Así dicho el trabajo parecía bonito y encajaba perfectamente en mi perfil personal, acostumbrado a analizar la viabilidad de proyectos emprendedores y ayudarles a buscar financiación.

El problema era que ALENTIA era todavía un proyecto por construir. Necesitaba una masa crítica de inversores para ser viable, desarrollar toda la infraestructura de gestión, establecer los procesos de análisis de proyectos, cerrar su propia financiación…. Un sinfín de cosas que a la vez lo hacían un proyecto desafiante y para muchos una temeridad.
Tras mucho reflexionar, teniendo en cuenta que tengo 44 años, estoy casado y tengo dos hijos me decidí a aceptar la propuesta que me hizo el equipo promotor para poner en marcha la iniciativa y aquí me veo, dejando atrás un trabajo estable por la incertidumbre de emprender un proyecto que está por construir.
Por eso, una vez hecha mi reflexión personal, voy a compartir con vosotros las razones que me decidieron a dejarlo todo atrás para emprender este nuevo proyecto empresarial y personal:
1. No tengo Jefe:
Esto en realidad es mentira, todo el mundo tiene un jefe (accionistas, clientes, proveedores, socios…). Pero lo cierto es que el trabajo depende de mí y yo tomo las decisiones de CÓMO; CUÁNDO y CUÁNTO hacerlo. La parte mala es que trabajas el triple que antes.
2. Los resultados dependen de mí:
En un trabajo por cuenta ajena los resultados dependen de mucha gente y muchos factores y en el caso de la Administración ni siquiera se mide si se consiguen resultados.
3. Puedo volar:
Hay muchas veces en que nos metemos en una “jaula de oro”, muy bonita y cómoda, pero que no te permite desarrollar todo tu potencial porque no necesitas más. Esto es un verdadero freno al talento personal.
4. Los estereotipos:
De esto hay cientos: En España no se invierte, las empresas españolas no tienen buenos proyectos y lo mejor está fuera, en Castilla y León no hay emprendedores, los castellanos y leoneses son muy conservadores. Me encanta que la gente ponga etiquetas a todo, porque la historia está llena de personas rompiendo barreras que se creían infranqueables.
5. Los escépticos:
A pesar de que la mayoría de gente a la que le cuento el proyecto me transmite muy buenas vibraciones y los resultados están siendo muy buenos (ya tenemos más de 50 inversores) hay mucha gente que pone cara de extrañeza y me dice que estoy loco, que no lo voy a conseguir, que eso es imposible de hacer. Esto, lejos de desanimarme, me anima todavía más a llevarlo a cabo y demostrar a la gente que se pueden conseguir grandes cosas si te lo propones y trabajas.
6. Soy Feliz:
Aunque parezca una chorrada esto es fundamental para mí. No sé si habrá más vidas aparte de ésta, pero tengo claro que quiero realizarme al máximo e intentar ser feliz en ésta.
Quizás estas reflexiones personales os ayuden a encontrar vuestro propio camino y os motiven para emprender nuevos proyectos. Yo estoy en ello y espero que la aventura llegue a ser un éxito. Mientras tanto solo queda ESFORZARSE.