martes, 14 de mayo de 2013

11 claves para emprender sola o en compañía

Ya he anunciado en varias ocasiones que tengo un nuevo proyecto, se basa en unir la psicología y el marketing  y en particular, felicidad y el emprendimiento. Para este nuevo proyecto he decidido unirme a una psicóloga. Hasta la fecha había intentado emprender otros proyectos en compañía pero nunca con éxito. Principalmente porque es muy difícil trabajar con un socio.

En mi caso, creo que hemos acertado porque nos complementamos pero independientemente no podríamos desarrollar el proyecto. En mi caso trabajar sola como consultora de marketing tiene sus ventajas, en teoría no necesito a nadie pero me he dado cuenta que mis análisis pueden ser mucho más profundos y fructíferos si los comparto con la persona adecuada.
¿Qué es recomendable para seleccionar uno o varios socios?
1. Ambos comparten conocimientos en determinados temas. En mi caso nuestro nivel educativo es similar por lo que en términos generales, compartimos ideas en  cómo vemos las relaciones de trabajo y personales.
2. Conocimientos técnicos complementarios: Ambos debemos aportar al proyecto conocimientos que el otro no disponga y que sean necesarios. La psicología y el marketing son dos disciplinas que comparten entre  otros el estudio sobre el perfil del consumidor pero que tienen mucho que contribuir la una a la otra.

3. Ambos aporten valor al proyecto: Para que cualquier relación tenga éxito las partes deben aportar valor y que éste sea reconocido por el resto de participantes. Utilizando términos de marketing, cada socio es cliente del resto y debe transmitir su valor añadido. El resto de socios deben percibir  en  el producto o servicio “ofrecido o donado” como un beneficio percibido para el proyecto.
4. Con un nivel de estudio similar: No es indispensable pero ayuda, para que todos se entiendan al unísono y no haya pérdidas de tiempo y para que todos tengan la misma percepción de valor añadido.
5. Con asertividad: Diciendo cada uno lo que espera del otro y afrontando cada punto de desencuentro de forma objetiva y  con ganas de solucionar el conflicto y de avanzar. Si hay algo que he aprendido es que todo desacuerdo por pequeño que sea se debe de discutir.
6. Indicando en todo momento qué espera el uno del otro y del proyecto. Para que no se creen falsas expectativas.
7. Con empatía: Poniéndonos en la piel del otro. Para eso es indispensable que se cumplan los demás puntos.
8. Responsabilidad: Cada uno sea consciente de sus responsabilidades y sus obligaciones. Es una de las causas más comunes por las que las empresas familiares suelen deshacerse.
9. Con un método de trabajo compartido. Un protocolo suficientemente explícito para que sepan cuáles son los objetivos y cómo conseguirlos. No hace falta que nadie se ponga en el terreno del otro. Un buen plan de negocio acordado en consenso debería de poder cumplir con todas estas especificidades.
10. Siendo los mejores en cada uno de sus áreas de actuación. Como ya he dicho, no es fácil seleccionar al socio adecuado. No debemos tener ninguna duda que va a ser capaz de desempeñar, lo mejor posible, su parte del proyecto.
11. Siendo felices con el nuevo proyecto. El proyecto debe llegarnos al alma y hacernos disfrutar y ser felices, hacernos sentirnos realmente bien con nosotros mismos y  con nuestros deseos, transmitir esa felicidad a los clientes y  entre ambos.
Las relaciones humanas son muy difíciles, cuando se trata de negocios, hay que conocer bien con quien compartimos proyecto para que la experiencia sea positiva y que ambas personas consideren el proyecto de igual forma.
¿Cuáles son tus consejos para compartir un proyecto con uno o varios socios?