viernes, 22 de octubre de 2010

El efecto endorfina del emprendedor

Durante mi asistencia al SIMO coincidió un charla – coloquio del XV Congreso Redepyme, en concreto de Iniciador. Aunque hubiese deseado asistir a todo el coloquio, no pudo ser, porque yo estaba atendiendo otra presentación simultáneamente, aún así, pude llegar a la última hora del mismo y a pesar del poco tiempo que lo presencié, hubo reflexiones de algunos de los emprendedores que allí estaban bastante interesantes.

Además de mi interés por lo que se pudiera decir, hubo un motivo adicional que llamó tanto o más mi atención que el propio coloquio y es que uno de los ponentes – emprendedores, Jaime Estévez de Agora News, es un conocido mío, con quien me unió relaciones comerciales hace no muchos años y me sorprendió gratamente encontrarle como ponente.

Aparte de Jaime, el resto de los ponentes que componían la charla – coloquio, era el moderador de Iniciador y otros tres emprendedores más: Bernardino Martínez, de Cazaworld.com ; Antonio Mas, Ideup!; Aurora Garal, por Worthidea y Jaime Estévez, Agora News . De las ideas que explotan poco puedo contar porque evidentemente me perdí esa parte, pero en la última hora, hablaron acerca de la experiencia como emprendedores.

De los comentarios comunes a todos ellos se puede extraer una idea común, la cual queda resumida en la frase de Bernardino Martínez,

    es la elección personal de lo que me gusta

A lo mejor para la inmensa mayoría dedicarse a lo que le gusta no es una motivación suficiente, pero entender el trabajo como ocio, que en definitiva es lo que todos ellos quisieron transmitir, hace que el trabajo no se interprete como una obligación si no una diversión y con esta actitud es mucho más sencillo superar las contingencias que se puedan presentar.

De todos modos, ninguno de ellos obviaron que el hecho fundamental por el que se decidieron a emprender para mejorar su estatus profesional y por el ánimo de lucro. A ello se unía el convencimiento de las posibilidades de sus respectivos proyectos, potenciado por el aliciente de saber que se iban a dedicar a lo que realmente les gusta, lo que les ha permitido afrontar sus proyectos cargados de ilusión y optimismo. ¿Será el efecto endorfina del emprendedor?

Un artículo publicado en Pymes y Autónomos