jueves, 17 de diciembre de 2015

¿Qué es lo que hace que un marketero sea menos eficiente y productivo en su jornada laboral?

Una de las quejas que tienen los trabajadores de prácticamente cualquier profesión es que el tiempo no llega a nada y que la mitad de la jornada laboral se va en actividades que poco o nada tienen que ver realmente con el trabajo o que, aunque tengan que ver con él, hacen que se pierda un precioso tiempo, como es el caso de responder a todos los emails que llegan y salen o cubrir tareas administrativas que poco realmente tienen que ver realmente con la dinámica de trabajo. Quien haya tenido que trabajar bajo uno de esos programas que controlan el tiempo que se dedica a cada tarea bien lo saben: a veces da la impresión de que la herramienta de productividad roba más tiempo del que realmente podría hacer ganar.
En el caso de las que antaño se conocían como profesiones liberales, esas en las que el trabajo está influido por cosas tan poco cuantificables como leer, estar pendiente de internet o interactuar con otras personas, la sensación de que en medio de esas tareas se pierden muchísimo tiempo es muy elevada. En el caso de los trabajadores del área del marketing, se siente que recibiendo emails, navegando por la red o renegociando por enésima vez con el cliente se está perdiendo un tiempo precioso que tendría que estar dedicando a ser productivo, creativo o lo que tocase en ese momento.

Pero ¿es esa sensación cierta? ¿Realmente se va la jornada laboral en todas esas cosas?
Un reparto estadístico del tiempo
Un estudio de Workfront se ha preguntado justo esa pregunta: ¿a qué dedican sus jornadas de trabajo los trabajadores del marketing? Según los resultados de la encuesta, solo el 36% de su semana laboral la acaban destinando a las que son realmente las responsabilidades primarias de su trabajo. El resto se va en otra cosa.
Las cifras son bastante impactantes e interesantes. Un 16% del tiempo se va en simplemente atender al correo electrónico. Enviar mails, leerlos y responderlos se lleva una parte muy importante de su tiempo. Otro 12% de su tiempo se va en tareas administrativas que tienen que cumplir y un 12% en reuniones y encuentros que son productivos (es decir, esas reuniones en las que se cierran calendarios de trabajo o en las que se toman decisiones que realmente son importantes).
Pero tras estas cifras llega la cara B, los elementos no tan positivos, porque los marketeros también tienen que perder - o les hacen perder - mucho y muy valioso tiempo. Un 9% del tiempo se va en interrupciones que en realidad no están ligadas a tareas esenciales o primordiales y otro 9% se va en lo que los encuestados consideran reuniones que son un desperdicio de tiempo. Posiblemente aquí cualquiera pueda poner el ejemplo que más le guste para comprender cuáles son este tipo de reuniones: desde las reuniones en las que no se concluye nada hasta las que los directivos convocan sin objetivos claros. El 7% del tiempo que queda restante en la jornada laboral se va en "cualquier otra cosa".

Lo que hace perder el tiempo

Además de este reparto del tiempo, los marketeros tienen bastante claro que existen elementos que simplemente funcionan como una distracción y que les impiden trabajar, más que cualquier otra cosa. Un 64% de los encuestados señala que las reuniones que no sirven para nada les estorban (aunque estas se meten en su día a día laboral) y un 61% señala que los correos electrónico excesivos también les acechan en su jornada laboral.
Estos son los dos elementos que más hacen perder el tiempo para nada y por tanto los más molestos, pero no son los únicos que hacen que los trabajadores del área del marketing tengan que dedicar parte de su tiempo a tareas que en realidad no sirven para mucho.
Un 48% se queja de hay un exceso de control, con reuniones excesivas o con la necesidad de conseguir el visto bueno de demasiadas personas, y un 45% lamenta que no haya procesos estandarizados para ciertos procesos laborales. Un 39% lamenta las llamadas de teléfono inesperadas, un 34 la poca colaboración dentro del equipo, un 32 los malos métodos de priorización de la compañía y otro 32% el peso de los clientes (esos que creen que tienen que estar siempre encima).
Aunque consiguen porcentajes más modestos, los marketeros encuentran también molestas otras realidades. Un 29% lamenta que los jefes deleguen en exceso y un 25% que sus equipos no estén mejor alineados con los objetivos de la empresa.