jueves, 28 de mayo de 2015

Desnudando las 3 claves del éxito “marketero” de Victoria’s Secret

En una época de constantes altos y bajos en la economía hay una industria que ha sabido sortear como nadie las veleidades financieras: el ramo de la lencería. Y si hay marca que es el epítome del excelente estado de forma del sector lencero, esa es Victoria’s Secret. Pese a que de puertas para fuera, el éxito de la marca estadounidense parece residir más en el sexo que en el seso, lo cierto es que el triunfo de Victoria’s Secret es tan sesudo como sexual y echa raíces en las claves que desgrana a continuación Marketing Magazine:
1. Es una maestra ayudando a la mujer a expresar actitudes
Cuando compran lencería, como cuando compran ropa, las mujeres buscan expresar una determinada actitud. Y Victoria’s Secret es una de las pocas firmas lenceras que es verdaderamente aliada de las mujeres a la hora de expresar actitudes que van mucho más de los estereotipos. Echando mano de un poco de imaginación y otro poco de creatividad, Victoria’s Secret ha sabido capturar de verdad el alma femenina, un alma que busca actitudes y no tanto tecnicismos.

2. Es muy consciente de que la ropa íntima no tiene en realidad nada de íntima
El auge de las redes sociales y de las fotografías de celebridades en ropa interior que tanto proliferan en esta plataforma ha despojado a la lencería de su intimidad y la ha distanciado de la que era hasta hace no mucho su casi única pareja “marketera”: la publicidad impresa. Victoria’s Secret ha convertido la lencería es un espectáculo multitudinario gracias a sus famosos desfiles, gracias a los cuales ha sabido conectar con la audiencia que se ajusta de verdad como un guante a su propia marca.
3. Sabe muy bien cómo proporcionar experiencias de calidad a las mujeres
Victoria’s Secret ha sabido hacer de la que hasta hace no mucho era una experiencia incómoda, comprar lencería, en una experiencia tan “cool” como divertida. En las tiendas de la marca estadounidense las vendedoras ayudan (no incordian) a las clientas, los probadores tienen incluso interfonos y hay mullidos y cómodos sofás por todas partes.