jueves, 30 de enero de 2014

¿Un código de buenas prácticas es un elemento para construir la reputación de una marca?

¿Por qué esta pregunta? Según hemos podido saber este mes de enero, el potente lobby español de la industria farmacéutica ha estrenado un nuevo código de buenas prácticas para el sector. Según han dicho, dicho código ha de servir para "reforzar la transparencia en las relaciones de los laboratorios con los profesionales sanitarios". También se ha hecho para "reforzar y potenciar la confianza en el sector sanitario".
Es cierto que la reputación del sector farma no pasa por unos de sus mejores momentos y es cierto que se necesita ampliar la transparencia al máximo, por que así lo demandan los ciudadanos.
El sentido que tiene un código de buenas prácticas es el de ser una herramienta para ser aplicada y puesta en práctica ya que si no se puede caer en el problema de muchos documentos corporativos de las organizaciones que acaban siendo papel mojado.

Un código de buenas prácticas es una buena herramienta para generar transparencia pero sobretodo sirve para generar credibilidad y confianza en una organización que quiere construir una potente reputación de marca.
La reflexión viene determinada por el motivo de escribir un manual de buenas prácticas, ya que puede dar la sensación de que se debe hacer porque parte del sector sector no lleva a cabo buenas prácticas empresariales. La experiencia del caso del sector farma podría parecerlo por que este nuevo código viene a "sustituir" a uno anterior que ya disponían.
"Más vale tarde que nunca" dice el refrán y en este caso es válido. Solo hace falta ahora que dicho código se lleva a cabo, que sea la propia industria la que "castigue" a los socios que no cumplan en sus relaciones con los profesionales y las organizaciones sanitarias y que no se encuentre ningún resquicio para que ninguna industria del sector farma encuentre "atajos" que no corresponden a buenas prácticas empresariales.
Es un buen paso pero lo más importante es que se lleve a buen puerto.