viernes, 13 de diciembre de 2013

Encontrar la necesidad, un trabajo duro y gratificante

Cuando vemos algunos productos que utilizamos a diario, pocas son las veces que nos paramos a pensar en quién lo ideó, en qué momento y qué le empujó a crear esa pequeña maravilla que resuelve nuestros problemas cotidianos. A raíz de una conversación poco trascendental sobre lo desagradable que resulta abrir el grifo del agua caliente en este mes de frío intenso, me vino a la mente una empresa que se dedicaba a acabar con ese suplicio.
Alfonso Cuervo-Arango es un emprendedor alicantino que un día pensó: esto lo tengo que resolver (evitar ese grito de espanto ante el agua helada) AquaReturn es su producto. Un electrodoméstico que no deja salir el agua hasta que no está a la temperatura deseada. Me llama la atención que a nadie se le hubiera ocurrido algo semejante. Se ahorra agua y se evitan esos sustos matutinos. Pero encontrar esta necesidad y convertirla en un proyecto fue un trabajo duro.
Este empresario llama mi atención porque es el vivo ejemplo de que el trabajo constante al final tiene resultados positivos.La idea se le ocurrió en 2005 y ha empezado a cosechar éxitos (premios, entrevistas, ponencias en escuelas de negocio, apariciones en medios de comunicación) en 2012, por lo tanto esa idea que se asocia al emprendedor como joven, creador de aplicaciones para móviles, etcétera nada tiene que ver con él.
También trabajó en un sótano en solitario durante tres años. ¿Su apoyo? Amigos y familia, pero sobre todo una gran fuerza mental, porque sólo así comprendo cómo una persona puede invertir horas y años de su vida en una idea en la que cree firmemente. Son este tipo de historias las que otorgan un valor añadido al término ‘emprendedor’.
La Fundación Everis fue la primera en fijarse en su proyecto. Si no hubiera sido por ese empujón mediático no hubiera podido continuar, o quizás sí pero el tiempo se hubiera alargado todavía máshasta que su trabajo viera la luz.
Durante ese tiempo en que este alicantino desconocía el reconocimiento que le esperaba, experimentó con su producto en su propio hogar“resolviendo los problemas entre la bañera de mi casa, mi mesa de trabajo y el cuarto de herramientas”, asegurando que cada persona despilfarra al año unos 7.000 litros de agua y mucha energía térmica, “que supone solo en España más de 380 millones de euros”.
Ahora todo son felicitaciones merecidas y reconocimientos, pero la lección más importante además de su logro, es el de no tirar la toalla. El ser persistente y confiar en su invento. Existe talento en este país, y creatividad, pero para llegar a la meta se necesita tiempo, algo que en esta época parece una inversión extraña donde noticias, ideas, y comunicación van a la velocidad de la luz, quizás ha llegado el momento de pisar el freno y simplemente, pensar.
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