miércoles, 13 de noviembre de 2013

¿Montar un negocio sin saber vender? Mal asunto

Es bastante más habitual de lo que se podría pensar, lo cierto es que muchos emprendedores se lanzan a montar su negocio sin pensar el factor clave que supone para el éxito del proyecto el saber vender. Muchos pecan de inconscientes pensando que el secreto está en tener una buena idea que se venda sola, pero lo cierto es que eso no existe, es más emprender sin saber vender es el mayor error que se puede cometer.
Porque la venta no sólo se refiere a “colocar” el producto o servicio al cliente final, en todas las fases del desarrollo del negocio hay que vender y no sólo a clientes, también a posibles socios, colaboradores, trabajadores, proveedores, inversores, …
Ningún negocio, y mucho menos cuando éste está en fase de desarrollo, es lo suficientemente potente como para entusiasmar a todo el mundo. Generalmente el único entusiasmado es el promotor y por eso una de sus principales labores es transmitir ese entusiasmo y las posibilidades de éxito al resto de personas que se pueden ver involucrados en el mismo.

No cabe, pues, lanzarse a intentarlo pensando que la gente se convence sola. Lograr que la gente se involucre depende de la capacidad del promotor y no principalmente de las posibilidades del proyecto, un proyecto normal en manos de un buen emprendedor tiene más posibilidades de éxito que un gran proyecto en las manos equivocadas.
Saber hablar y comunicar, tener capacidad para convencer, habilidad para exponer las fortalezas del negocio y minimizar las debilidades y saber revertir las objeciones en apoyos para reafirmar las bondades del proyecto son aspectos muy necesarios para enfrentarse a las actividades relacionadas con la venta.
Por supuesto también es necesaria una estrategia destinada a la venta final, a segmentar el mercado y saber hacer llegar a los clientes los motivos por los que han de elegir lo que le ofrecemos. Por eso, desde el minuto uno en adelante es necesaria la venta y montar un negocio sin saber vender no suele traer consecuencias positivas. El emprendedor ha de tenerlo muy en cuenta.