viernes, 13 de septiembre de 2013

Los 3 errores más comunes que cometen los Emprendedores

Los datos están ahí: la mayoría de negocios quiebran en unos cuantos años. Pensemos por un segundo el por qué. Es gente seria, preparada, trabajadora, con buenas intenciones y buenas ideas. Entonces, ¿por qué? Básicamente los negocios fallan por una razón: no pueden vender su producto o servicio.
Uno de los principales problemas es que la mayoría de emprendedores realmente no entienden cómo funciona el marketing. Puedes tener el mejor producto de todos, algo revolucionario, entregarte al máximo en tu proyecto con un magnífico equipo detrás, pero si no estás cualificado para venderlo, tienes todas las probabilidades de fallar.
Cuanto más indago en este sector, más me sorprende y me fascina. Aunque tengas unos estudios o una carrera, tienes que estar actualizándote cada día para no verte rezagado y aun así, te enfrentarás con problemas nuevos cada vez que salgas al mundo real. Así que ya sabes, si quieres tener éxito, estudia, no dejes de leer nunca, escoge a tus mentores sabiamente y experimenta todo lo que puedas.

Para empezar por este mundo, me gustaría darte unos consejos. En concreto, quiero hablarte de los tres errores más comunes en marketing que, como buen emprendedor,  puedes llegar a cometer y cómo puedes solucionarlos.
Error nº1: Tratar de ayudar a todo el mundo
Muchos de los emprendedores, entre los que me incluyo, tienen entre sus objetivos el ayudar a la gente, hacer de este un mundo mejor. Intentan ayudar a todo el mundo con su producto o servicio, pero a menudo no acaban ayudando a nadie.
Tener un mercado muy amplio es, posiblemente, el fallo más común en el marketing. Tienes que ser muy específico con el segmento de la población que es tu target. Cuanto más concreto es tu nicho, mucho mejor. Puedes pensar que estás dejando escapar a muchos clientes, pero si te centras en un sector, podrás entenderlos y atenderles mucho mejor y provocar un mayor impacto en sus vidas.
Si tu target es “hombre entre 25 y 40 años”, lo estás haciendo mal. En vez de eso, debería ser algo como “hombre profesional entre 25 y 40 años que vive en ciudades, apasionado por las actividades al aire libre, que busca tiempo para sus hobbies y tiene miedo de que sus mejores años le pasen por delante”. Ahora nos entendemos. Este el target al que puedes ayudar y que te hará ganar algo de dinero en el proceso.
Solución:
Escribe las principales características de un cliente ideal. Describe sus frustraciones, miedos y aspiraciones. Adéntrate todo lo que puedas. Tienes que ser capaz de ponerte en su piel y sentirte cómo se siente, pensar cómo piensa.
Error nº2: Construir sin la validación del cliente
Muchos emprendedores tienen el mismo sueño: pasarse unos meses en una especie de garaje, construir algo extraordinario, anunciar su creación al mundo y convertirse en multimillonario. Suena bastante bien, pero no es cómo funcionan las cosas.
Es muy difícil predecir lo que los clientes quieren. Es fácil avanzar con una idea y, cuando tienes el proyecto hecho, darse cuenta de que nadie lo quiere. En el mundo de los negocios y el marketing, deberías tener una mente de científico: siempre experimenta y prueba tus ideas y ten todo el contacto que puedas con tus futuros clientes. En las pruebas, además, intenta mantener tu ego al margen. No siempre te gustará lo que te digan, pero recuerda: son solo datos, y siempre te servirán para mejorar.
Prueba, prueba y prueba. Todos los que se dedican al marketing lo hacen. Porque funciona.
Solución:
Antes incluso de construir cualquier cosa, deberías pasar un tiempo entrevistando a potenciales usuarios para descubrir lo que quieren (y aprender sus frustraciones, miedos y aspiraciones). Entonces, construye un prototipo e intenta obtener un feedack tan rápido como puedas. A partir de ahí, vuelve al laboratorio, incorpora ese feedback y prueba otra vez. Repite este proceso hasta que los clientes realmente quieran el producto y estén dispuestos a pagar por él.
Error nº3: Disparar desde el tejado
Ahora que has establecido tu comprador ideal y has construido exactamente lo que ellos quieren, el siguiente paso es comunicarte con ellos efectivamente. La clave está en hablar a cada cliente como si estuvieras hablando directamente a esa persona, no como si hablaras a mucha gente. Esta distinción es crítica y muchas veces no se tiene en cuenta.
Cuando hablas directamente a una persona, puedes hablar a sus frustraciones, miedos y aspiraciones. Puedes hacerles sentir comprendidos, que, en muchos sentidos, es la fórmula mágica del marketing. Cuando ellos sientan que tú entiendes su problema, automáticamente asumirán que tienes la solución.
Solución:
Cada vez que escribas material de marketing, escribe directamente a tu cliente ideal. Ponte en sus zapatos y pregúntate: ¿Realmente esto me habla a mí? ¿Me siento comprendido? Si la respuesta no es un contundente sí, vuelve a intentarlo.
Conclusión
El marketing está totalmente relacionado con la psicología humana y esta es realmente compleja. Pero una vez que comprendas completamente a tu nicho, no es tan difícil como podrías pensar.
Si te centras en las soluciones a los tres errores más comunes, tienes muchas más posibilidades de lograr tu objetivo. Recuerda: aclara tu cliente ideal, interactúa con él y construye lo que realmente quiere y hazle sentir totalmente comprendido.