lunes, 4 de junio de 2012

¿Tienes una casa de pueblo?

Que España produce la mejor trufa negra, es una realidad, aunque sólo los fundadores de esta empresa se percataron de todas sus posibilidades, lanzando hace poco más de un año Trufapasión.

“Éramos tres amigos recolectores de trufa que decidimos dar una paso más: su transformación para dar valor añadido al producto”, recuerda Mario Cerquier, que junto con sus socios, abordó un nicho de mercado inédito entonces: el producto elaborado con trufa completamente natural. El momento fue también el idóneo. “Todo ello coincidía con la aparición de un sector representado por gente de mediana edad que, para las ocasiones especiales, buscaba adquirir productos en los que no miraban tanto el precio como la callidad”, recuerda.

Como en casa, en ningún sitio

A la pasión de sus fundadores por la trufa, el interés por dar valor a este suculento y preciado hongo y la oportunidad de negocio que ofrecía como nicho de mercado, se sumaba la ventaja de tener una casa de pueblo, la de Cerquier, que a la postre se convertiría en el cuartel general de esta empresa. “Aquí en Estadilla (Huesca), las casas pueden tener entre 1.000 y 2.000 metros. Eso da para tener la vivienda e instalar el obrador, la cocina y las oficinas”. Según este emprendedor, “estamos muy vinculados al territorio y lo defendemos. Uno no puede decir que la trufa es muy buena y luego irse a Barcelona”. Una razón de peso que comparte con sus clientes, porque en esta casa no sólo se elaboran productos, también se organizan catas.

De Estadilla a Japón

Toda esta oferta, sin embargo, ha exigido una inversión de 53.000 euros conforme a todos los requisitos de Sanidad. “Que estés en tu casa, no significa que puedas campar a tus anchas”, explica este socio.No obstante, las ventajas son muchas. “Estás en la empresa, pero sigues con tu vida familiar. Eso implica trabajar 12 horas al día, pero lo interrelacionas con otras facetas y ganas calidad de vida. Y si quiero desconectar, a dos minutos de mi casa está el monte y eso no tiene precio”, señala Cerquier. Pero no sólo eso. La demanda de la trufa y sus derivados ha traspasado fronteras, extendiéndose al centro de Europa, países nórdicos e incluso Japón, donde esta empresa mantiene una interesante actividad comercializadora. Sin haber cerrado aún su primer año de facturación, y a pesar de la crisis, esta plataforma ya ha ingresado más de 200.000 euros.

Un artículo publicado en Emprendedores