miércoles, 29 de febrero de 2012

Hagamos un caldo con la gallina de los huevos de oro

Este parece ser el lema de nuestros políticos: si alguien descubre una gallina que pone huevos de oro, lo mejor que se puede hacer es matarla y hacer un caldito, que ahora tenemos mucha hambre. En cuanto se te ocurre decirle a la administración que tienes una idea para crear riqueza, que estás dispuesto a arriesgar tu dinero y tu tiempo para ponerla en marcha y que si sale bien te vas a beneficiar tú pero también todas la sociedad, lo primero que hace es freírte a impuestos. Por listo, por intentar salirte del camino que tienes marcado. Porque eres un defraudador en potencia, que si contrata empleados será para explotarles. Así que te cobran preventivamente aunque no hayas facturado ni un céntimo, y después cuando factures te vuelven a cobrar.

Es muy revelador este post de Graham Hunt, en el que compara el resultado de un año de trabajo para un diseñador web que quiere probar a hacer páginas para empresas en su tiempo libre. Como veis, el resultado es demoledor: en España, prácticamente has trabajado para el Gobierno, que es el principal beneficiario de tu idea y tu esfuerzo. Con lo cual, mejor pasas las tardes viendo la tele. En UK, acabas el año con 6.000€ en el bolsillo. Y entonces puedes plantearte hacer crecer tu negocio, dar el salto y establecerte por tu cuenta, o simplemente complementar tu sueldo fijo, vivir mejor y gastar o ahorrar más.

Fijaos que de esos 6.000€, tanto si los gastas como si los ahorras, se beneficia toda la sociedad, partiendo de las empresas que te han vendido algo o las que has financiado con tu ahorro. En España, esos 6.000€ no se han generado porque la administración ha matado la iniciativa antes de que pudiera prosperar (porque solo un idiota trabajaría horas y horas para no ganar dinero), con lo que todos hemos perdido.

Entre los correos que me han llegado hay dos situaciones que se repiten: el que tenía una empresa, la ha tenido que cerrar y ahora trabaja en negro y el que tiene una idea pero no se había planteado ponerla en marcha porque los costes iniciales y la burocracia son una barrera insalvable. Son personas que estarían dispuestas a trabajar duro y crear riqueza, con tal de que les dejaran respirar un poco al principio, hasta ver si su idea cuaja, si pueden realmente ganar dinero con ella. Personas que no quieren defraudar, que quieren hacer algo legal y que me escriben porque la idea de crear una empresa en UK les abre una nueva posibilidad de hacer realidad su idea.

Me resulta especialmente desagradable el mensaje ese de “si no tienes 3000€ para una SL y no puedes pagar 300€ de costes de autónomos y asesores al mes no puedes plantearte crear una empresa”. Me parece estupendo que haya quien por la circunstancia que sea vea estas cantidades como minucias. Pero hay miles, centenares de miles de personas en España que no tienen ni siquiera ese capital, que están en paro desde hace meses o años y necesitan cada céntimo que hayan conseguido ahorrar. Que tienen conocimientos, ganas y capacidad para poner en marcha un proyecto. Y quien le impide hacerlo es la misma administración a la que se le llena la boca hablando de emprendedores.

Para más recochineo, tenemos que aguantar al ministro de economía hablando de que podremos dar de alta una empresa con una tarjeta de crédito y hacer el papeleo después, como si el problema fuera de tiempo y no de todo lo que implica ese papeleo. Tenemos que aguantar una reforma laboral que habla de “facilidades para emprendedores” cuando con nuestras leyes laborales, incluso después de la reforma, son absolutamente perjudiciales para cualquier emprendedor al que se le ocurra contratar a un empleado.

Pero pensándolo bien, es lógico. Yo ya no me indigno por estas cosas. Al fin y al cabo, cada uno hace su papel. El gobierno atiende a las necesidades de los empresarios establecidos, los de las grandes empresas, nunca a los emprendedores. Del mismo modo que los sindicatos atienden a sus afiliados, los del contrato fijo en grandes empresas o administraciones, nunca a los parados. No espero nada de ninguno de ellos. Simplemente, buscaré dentro de mis posibilidades la mejor manera de sacar adelante mis proyectos, sea constituyendo empresas en UK o sea contratando online a un chileno o un búlgaro si contratar a estas personas es más fácil, más rentable y menos arriesgado que tener un empleado español.

Y beneficiaré con ello a la sociedad, a pesar del empeño de la administración en estrangularme antes de que haya puesto un solo huevo de oro.

Un artículo publicado en Desencadenado