martes, 23 de octubre de 2018

Cuando tu cliente te traslada sus obligaciones para que hagas su trabajo

Parece que muchas veces más que una empresa o un socio somos trabajadores asalariados, por no decir esclavos, a sueldo de nuestro cliente. En muchos casos se impone, se exige y se obliga al autónomo o a la pyme no solo a hacer su trabajo, proveer un servicio o un bien, sino que además quieren que ejecute la parte que le corresponde al cliente.

Hay muchos ejemplos y en muchos sectores. Desde el creador de la página web, que tiene que "inventarse" la imagen corporativa de la empresa que le ha contratado para hacer su página web o el contable que tiene que estar detrás de la empresa para que le facilite las facturas que llegan tarde, mal y justo el día de cierre.


En muchas ocasiones se trata de una cuestión de poder. Tengo a muchos contables que me pueden llevar la gestión del negocio, o cualquiera me puede crear la página web. Pero estos mismos no le piden al repartidor de cerveza que se quede allí para poner cañas o están a la hora que llega el repartidor de Coca-Cola si hablamos de un bar, por ejemplo.

Pero también en muchas ocasiones de respeto y valoración del trabajo de los demás. Si vemos anuncios por televisión de páginas web que se crean en apenas cinco minutos o programas de facturación que "van solos" no se valora al profesional que está a nuestro lado trabajando. Al fin y al cabo cualquiera puede hacerlo el mismo.

Si a esto se le suma que muchos profesionales y empresas no saben decir que no, que bajan precios por captar a un cliente y luego ceden a sus pretensiones con tal de cobrar, la cosa tiene mala pinta. Para ganarse el respeto de los demás lo primero es respetarse uno mismo, valorar tu trabajo y obtener una retribución justa por el mismo.

De otra manera el cliente te ve en posición vulnerable, defensiva y la primera amenaza velada es que no va a pagar. Si a partir de aquí cedemos, tenemos la partida perdida. Y un problema con este cliente. Afortunadamente no todos son iguales. Librarse de aquellos que nos quieren cargar todo el trabajo a nosotros tiene que ser una prioridad si no queremos acabar dedicándoles un montón de horas que luego no facturaremos.

Un artículo escrito por Carlos Roberto