miércoles, 18 de abril de 2018

¿Estás muy ocupado como para apreciar lo bueno?

La vida no es una carrera. No se trata de llegar primero, sino de disfrutar el camino. Paso a paso. Los instantes. Los detalles. Esos recuerdos son lo único que te llevas contigo.

Hay una película genial: Un buen año, con Russell Crowe. ¿La viste?

Su personaje es un banquero de inversiónimportante en el mundo de las finanzas. Su tío acaba de fallecer y él heredó la casa y el viñedo donde está la casa.

Entonces, tiene que ir a la región de Provenza, un lugar encantador que solía visitar cuando era joven. Lo adoraba.


Allí jugaba ajedrez, salía a caminar por los viñedos y cataba el vino de su tío.

Lo embarga la nostalgia porque hace más de 10 años que no visita ese lugar.

Disfrutó mucho la estadía, quizás como nunca antes. Tanto, que perdió el vuelo de regreso a casa.

Su asistente le dijo que informaría que estaba de vacaciones.

“No digas que estoy de vacaciones. Eso es peor que morir”, le ordenó.

Y, sí, tiene razón. Sin embargo, son muchas las personas (casi todas) que forjan una identidad de acuerdo con su trabajo. Como si fuera una hazaña o algo digno de admiración dormir debajo del escritorio o trabajar hasta que el cansancio te produzca un infarto.

Son esas personas que, lamentablemente, están muy ocupadas para disfrutar la vida, para gozar las experiencias maravillosas de cada día, para sentir que vale la pena vivir.

Las lecciones de esa película de Russel son extraordinarias. Me fascinan.
  • Volver a las raíces.
  • Experimentar la vida.
  • Disfrutar la brisa fresca
  • Beber una copa de vino añejo.
  • Apreciar la belleza de la naturaleza.
La película se llama Un Buen Año, pero bien podría ser un buen día, cada día…

¿Cómo se vería un DÍA típico ideal para ti?

Te invito a que lo escribas. Algunas cosas probablemente puedas comenzarlas a hacer justo ahora.

¿Otras?
  • Quizás necesites liberar un poco de tiempo.
  • Podrías necesitar aumentar tus ingresos y organizar algo en lo que puedas trabajar apartado, en cualquier lugar
Un artículo escrito por Alvaro Mendoza y, recibido vía Vallebro.com