viernes, 26 de febrero de 2016

7 paradojas que el marketing debe aceptar (sin convertirse en la niña del exorcista)

El universo “marketero” está lleno de contradicciones. Es más, las paradojas deberían correr por las venas de lo que tienen a bien dedicarse profesionalmente al marketing.
¿El problema? Que vivir en una eterna contradicción no es demasiado saludable en términos de salud mental, pero es al mismo tiempo lo único que permite a los“marketeros” seguir vivos y coleando. He ahí precisamente la paradoja.
Aunque obligados como están a convivir con la contradicción, los “marketeros” corren el peligro de perder la cordura, no les queda otra que dejarse atrapar (de vez en cuando) por la locura más absoluta. Al fin y al cabo, el marketing no deja de ser una afortunada amalgama de sensatez e insensatez.

Paradojas “marketeras” hay muchísimas (y loquísimas), pero estas que desgrana a continuación Marisa Thalberg, directora de marketing de Taco Bell, son las que con más urgencia deben grabarse a fuego los “marketeros” en la cabeza:
1. Del contenido se espera que esté disponible en todas partes, pero los consumidores se sienten a menudo excesivamente expuestos al marketing y a la publicidad. El contenido debe ser omnipresente, pero en su afán por conquistar la omnipresencia no debe dejarse la calidad por el camino.
2. Las marcas son “publishers” y también anunciantes. Puede que el marketing de contenidos las haya obligado a metamorfosearse en “publishers”, pero eso no libera a las marcas de lo que han sido toda la vida: anunciantes. El marketing de contenidos no excluye a la publicidad (y viceversa).
3. En un mundo conectado las historias de las marcas son globales, pero necesitan contarse de manera local. Las buenas historias, aquellas que tienen de verdad consistencia y salen directamente de las entrañas de quienes las cuentan, no conocen de fronteras y llegan a todo el mundo (independientemente de su procedencia). No obstante, una buena historia aderezada con sabores locales deja de ser meramente buena para convertirse en sobresaliente.
4. Los “marketeros” deben conectar con el consumidor mediante campañas personalizadas y contenido constante. El contenido, cuando se genera de manera continua, no puede ser 100% personalizado, pero si se toma la molestia de responder a los deseos y necesidades del consumidor, sí conectará con él a nivel individual (al menos en parte).
5. El marketing es tanto un arte como una ciencia. Es una arte porque la creatividad es indomeñable y no encaja en ninguna fórmula matemática y es una ciencia porque, sin los números a su vera, el marketing no sería marketing.
6. La creación de contenido (de calidad) puede ser elitista y también democrática. El contenido de calidad puede salir tanto de la pluma del experto como del consumidor de a pie (que tiene a veces tantos o más conocimiento que quien enarbola la bandera de experto).
7. Hay que impulsar las ventas de la noche a la mañana e impulsar las marcas haciendo horas extras. Las ventas suben y bajan como una montaña rusa (pueden permitírselo), pero las marcas se construyen pasito a pasito y con mucho, muchísimo esfuerzo.