miércoles, 17 de abril de 2013

Una cabezona que se llama Rose Gorelick Blumkin


Leí una gran historia ayer en el capítulo 44 del libro Snowball. Es una muestra más de la capacidad humana y la importancia que tiene nuestra experiencia de vida para formarnos.

Cuando ves lo que han luchado unas personas, en el proceso obtienen una capacidad de lucha y forma de ser y actuar que les hacen imparables. Los demás, que vivimos con mucho más comodidad y facilidad en la vida, quizás no desarrollamos esta capacidad de terremoto luchador necesaria para alcanzar grandes cosas.

Rose Gorlick Blumkin nacida en Rusia en 1983. De pequeña dormía encima de paja en el suelo porque su padre que era rabino no tenía dinero para comprar camas. Con 13 años anduvo descalzo 18 millas a la estación de tren para no estropear sus zapatos. Tenía lo equivalente a 4 céntimos en su bolsillo y se escondió bajo una silla en el tren durante 300 millas hasta el pueblo más cercano, Gomel. Llamo a la puerta de 26 tiendas ofreciéndose para trabajar a cambio de un sitio para dormir.

A los 16 años era la gerente de una de las tiendas con 6 hombres a su cargo. A los 20 años se casó con un vendedor de zapatos en el pueblo. Ese mismo año la primera guerra mundial se desató y Rose decidió que era el momento de intentar escaparse a América. No tenían dinero suficiente para 2, de modo que envió primero a su marido. 2 años después y dado el caos y peligro que había en su zona, decidió lanzarse en el viaje para América. Cogió un tren para China.


Estuvo en el tren 7 días hasta que le paró un guardia justo antes de la frontera con China. Ella inventó una historia diciendo que estaba comprando cuero para el ejército y que le llevaría una botella de licor a la vuelta. El guardia la dejó pasar. Atravesó China en otro tren, ya con 9000 kilómetros de viaje atrás, donde cogió un barco, pagando algo de dinero, hasta Japón.  A las 2 semanas encontró otro barco que llevaba mercancías que le llevaría a América, que duró 6 días. Se reunió con su marido en Minneapolis y tuvo su primera hija. Como Rose no hablaba inglés se mudaron a Omaha donde podía comunicar en Ruso y Yiddish. Ella tuvo 2 hijos más mientras su marido llevaba una tienda con casa de empeños (pawn shop).

Durante la depresión la tienda no iba bien y Rose cogió el mando. Su estrategia fue vender muy barato, comprar algo a $3 y venderlo por $3.10, ofreciendo unos precios muy por debajo de sus competidores. Tenían unos trajes para hombres que no vendían de modo que distribuyó folleto por toda la ciudad diciendo que podrían vestir un hombre por menos de 5 dólares.  Vendieron $800 en un día, más que todo el año anterior. A continuación vendió abrigos de piel muy baratos, volviendo loco a sus competidores. Su filosofía fue, “Es mejor que te odien a que sientan pena por ti.”

Después empezó a vender muebles, que consideraba un negocio más agradable, pidió $500 prestado de su hermano y abrió una tienda de muebles en el sótano de la tienda de su marido. Los mayoristas no querían venderle nada porque las otras tiendas se quejaron. Se fue a Chicago y encontró alguien para obtener mercancía con el pago prestado. Cuando llegó el día de pagar le faltaba dinero y vendió muebles de su propia casa para pagarlo. Con el paso del tiempo su tienda de muebles, Nebraska Furniture Mart,  creció y lo mudó a un sitio más grande.

Cómo los mayoristas no le vendían para no perder negocio de las otras tiendas Rose tenía que viajar por todo el país comprando mercancía que le sobraban a otras tiendas como Macys y Marshall Fields. Según Rose, “Cuántos más mayoristas no me vendían, más trabajaba.” Ella odiaba los sitios grandes. Decía, “Cuando estás abajo te escupan encima. Cuando empiezas a ganar pasta empiezan a fijarse.  Su lema fue, “Vende barato y di la verdad. No engañes a nadie y no aceptes sobornos.”

Hay más detalles y curiosidades de esta historia pero para hacer resumen: Vendió su negocio a Warren Buffet por $55 millones y al ser valorada por lo visto valía más de $80. Sus nietos seguían llevando la tienda y ella trabajaba en ella aun pasado los 90 años. Era una mujer de mucho carácter y al enfadarse con sus nietos abrió una tienda frente la suya ¡con 95 años! La tienda iba creciendo hasta que un día ella se hartó de estar peleada con su propia familia y acepto vender su tienda a la familia.

Murió con 105 años. ¿El secreto de su larga vida e incansable energía? Solo comía fruta y verdura.