martes, 4 de diciembre de 2012

Emprendedores tardíos


El genio doméstico es objeto de homenaje estos días en San Cristóbal de La Laguna. Una exposición titulada ‘Héroes ocultos’, al cuidado de la Fundación La Caixa y con el Instituto de Canarias Cabrera Pinto como sede, recoge el testimonio tangible, biográfico y hasta publicitario de aquellos objetos que, considerados cotidianos hoy, fueron en su día producto de la capacidad de observación, la inventiva, la fortuna o incluso la serendipia de nombres relegados al olvido colectivo al mismo tiempo que su obra alcanzaba el rango de inmortalidad corriente y moliente.

Sin necesidad de encontrar la forma de un paraguas, un sacacorchos o un papel adhesivo (creado a través del experimento fallido de un nuevo pegamento), en nuestro ámbito hallamos hoy múltiples ejemplos de creatividad, de vocación contenida en los años de bonanza y que bulle ahora, en ocasiones a causa de la redefinida sociedad de la escasez, en otros ejemplos por puro desafío vital.

Los llaman los emprendedores tardíos, y es preciso hacer caso de sus enseñanzas. Contemplo el desolado paisaje de la crisis económica, política y moral actual y lo encuentro como uno de sus escasos atributos positivos.

En tiempos en los que, como diría un sabio cercano, “todo el mundo se ocupa de lo suyo, excepto yo, que me ocupo de lo mío”, hay que aplaudir a todas aquellas personas que deciden tomar las riendas de su propia vida, en principio tímidamente, luego casi a voz en grito, siempre haciendo frente a esa implacable maestra que es la adversidad.

Es nuestro deber apoyarles, y acaso encontrar en su figura la inspiración para nuestra propia inventiva. Lo es además porque tenemos graves problemas, que no se arreglarán con rescates millonarios destinados a la parte menos eficiente de nuestra sociedad (que curiosamente está arriba), sino con apoyos a quienes piensan que ayudarse a sí mismos es un modo sutil y emocionante de ayudar a otros a encontrar su oportunidad.
Siempre fue o debió ser así, la responsabilidad individual de la mano de la responsabilidad colectiva.

@JMBethencourt