jueves, 15 de marzo de 2012

El líder del modelo 'start-up' israelí busca ideas y talento en España

Es la cara del éxito de la inagotable cantera de las nuevas tecnologías de Israel. El timón de inversiones que hacen posible ideas que parecían imposibles. Tonterías iniciales convertidas hoy en aplicaciones imprescindibles. Se llama Erel Margalit y es el fundador  de JVP (Jerusalem Venture Partners). Desde hace unos días, su moderna sede que divisa las milenarias murallas tiene acento barcelonés y madrileño.

"Estoy muy satisfecho de mi viaje a Barcelona y Madrid. He sentido mucha energía para conectar la innovación israelí, nuestro amor a ese país y las ganas de colaborar con marcas mundiales que ellos poseen con la necesidad en España de dar una respuesta a los jóvenes que buscan algo nuevo. No tenemos el tamaño de su país o de sus empresas pero quizá podamos ayudar en innovación y su dinámica", dice Margalit a ELMUNDO.ES tras la visita.

"Me he reunido con empresarios y dirigentes pero los momentos más emocionantes fueron los encuentros con los jóvenes en las incubadoras tecnológicas de Madrid y Barcelona. Lo que puede unir la crisis económica y la protesta social en España es la innovación y creatividad. Dar a los jóvenes los instrumentos", añade.

Margalit da la fórmula que, en su opinión, explica el éxito de Israel como 'nación start-up': "La cultura de dar el margen e incentivos necesarios a los emprendedores. Que presenten ideas sin temer al fracaso o que les digan que son estupideces. Los jóvenes en Israel saben que una idea les puede convertir en una empresa internacional".

En Barcelona y Madrid

El equipo de Margalit estudia ahora planes para concretar la colaboración. Parece factible con la Generalitat de Catalunya y el F.C. Barcelona. "Nuestras empresas están a la vanguardia en campos como nuevos medios, Internet, telefonía móvil, juegos de ordenador, publicidad o animación digital. Pueden ser un buen modelo para Barcelona, Madrid u otra ciudad", explica.

El consejero de Economía de Catalunya, Andreu Mas-Colell, el secretario de Estado de Comercio, Jaime García-Legaz, la secretaria de Estado de Investigación, Desarrollo e Innovación, Carmen Vela, el vicepresidente del Barcelona, Carles Villarrubí, el ex presidente catalán, Jordi Pujol, el secretario general adjunto de CDC, Oriol Pujol, la CEOE o jóvenes emprendedores fueron parte de su agenda.
Ahora toca el proceso de exploración de proyectos a la espera de los frutos. Como la cosecha en el campo, la paciencia es fundamental. La inversión depende de una buena y original semilla llamada idea.

Su viaje se debe básicamente a la invitación de Oriol Pujol que en noviembre visitó Jerusalén con el objetivo, entre otros, de importar la cultura 'start-up' a Catalunya. "Necesitamos conocer su experiencia y escuchar sus consejos para ser líderes", dijeron entonces desde la delegación catalana a ELMUNDO.ES.

El MWC, clave

El Mobile World Congress fue la plataforma del desembarco israelí. "Varias empresas de JVP ya estaban en Barcelona debido a este evento. Espero que nuestros anfitriones vengan a Jerusalén cuando lleguemos a cosas que podamos promover juntos", comenta.

Si Israel es el primer país (por persona) en inversión de capital de riesgo, potencia mundial en 'start-up' y posee el  I+D como balón de oxígeno se debe a muchos factores, costumbres y personas pero pocos tienen tanta 'culpa' como Margalit. JVP ha creado alrededor de 90 empresas de alta tecnología en un abanico que abarca desde una veterana (diez años) con 500 empleados y 300 millones de dólares de facturación a un grupillo de cuatro jóvenes que desde hace una semana andan reunidos en torno a una idea.

De la misma forma que una 'criatura' de Margalit creó los juegos de ordenador de 'Misión Imposible' o numerosos 'clips' en Hollywood, no se descarta que otra se ocupe de diseñar los partidos de Leo Messi en Facebook.

"En mi viaje, les dije: 'Vosotros quizá no fundéis empresas ni tecnologías como nosotros pero sois el número 1 del mundo en deporte. Podemos unir vuestra capacidad para el deporte y la nuestra para la altas tecnologías y crear una incubadora de ideas'", recuerda.

El éxito de las 'start-ups' israelíes se debe también al  mercado local que al ser pequeño  les obliga a crear y venderlo con perspectiva internacional.

"Nosotros colaboramos con Estados Unidos, China y muchos países en Europa y Sudamérica. Creo que es una buena oportunidad para empezar en tu país", nos dice como despedida.

Un artículo publicado en El Mundo