jueves, 9 de febrero de 2012

Crear la empresa desde el producto o el producto desde la empresa

Tras asistir a una sesión, donde se explicaron dos proyectos que fueron analizados por los ponentes y el resto de los asistentes y tras varias conversaciones posteriores, sigo viendo una clara divergencia entre los que crean la empresa desde el producto y los que crean el producto desde la empresa.
Dejando aparte la cada vez más extendida opinión de que la idea no es lo más importante, hay una clara diferencia entre el planteamiento de los que crean primero el producto y desde ahí, posteriormente, empiezan a crear la empresa (no como entidad sino como estructura) y los que pensamos que el o los productos han idearse, como mínimo, a la par de la estructura empresarial.

Toda actividad empresarial tiene como objetivo la obtención de beneficios que garanticen la sostenibilidad de la empresa y de los que trabajan e invierten en ella, para ello han de tratarse tres grandes aspectos: la parte productiva, la parte comercial y la gestión. La primera se encarga de definir qué vamos a ofrecer al mercado, la segunda cómo vamos a ofrecer esos productos para obtener ingresos a través de ellos y la tercera se ocupa de los recursos necesarios para llevar a cabo la actividad y la posterior distribución de lo que se genera.

¿Podemos plantearnos el inicio de la actividad empresarial desarrollando sólo el aspecto productivo y dejando el resto para más adelante? No voy a decir que es imposible hacerlo así, pero desde mi punto de vista es mucho más complicado. Si desarrollamos sólo el aspecto productivo, y no nos ocupamos del resto, podemos llegar a un punto en el que o bien nuestro producto no sea vendible, que sea vendible pero no rentable o que siendo vendible y rentable no tengamos recursos económicos para seguir adelante.

Si aplicamos criterios comerciales y económicos al proceso de elaboración de nuestro producto podemos anticiparnos a esos problemas e incluso realizar las modificaciones necesarias para solucionarlos. Además nos dotaremos de una estructura lo suficientemente completa como para poder enfrentarnos a esos financieros e inversores que apostarán por un negocio y no por un proyecto.

Llegamos en este punto a otra parte crucial, el equipo. Aquellos que tienen la responsabilidad de producir, de vender y de gestionar, las personas en las que se va a confiar ese capital necesario y de los que se esperan que sean capaces de rentabilizar ese dinero y ofrecer los beneficios esperados. Ese grupo multidisciplinar que pueda encargarse de los tres aspectos y que está suficientemente capacitado para llevar al éxito a la empresa.

¿Es mejor centrarnos sólo en un aspecto y dejar el resto para más adelante? ¿Debemos completar el equipo después y enfrentarnos a la situación de captar capital con un sólo frente cubierto? ¿Podemos crear una estructura empresarial desde un producto terminado o es mejor hacerlo a la par? Pudiendo ser válida cualquiera de las dos opciones, yo veo más factible la segunda.

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